Un Problema para la educación o el problema de la educación

Actualmente, una de las preocupaciones que más interesa a los organismos internacionales es la conformación de normas sociales que promuevan la convivencia pacífica, principalmente en lugares en los que el arraigo de los principios religiosos, económicos y sociales sobrepasa la integridad y libertad de los individuos.

Situaciones como las muertes por causa de uso de armas en los colegios de preparatoria en Estados Unidos, la amenaza de guerra entre países que son potencias militares en oriente y su permanente tensión política, las diferencias irreconciliables entre las religiones de medio oriente y ¿por qué no preguntarse, en occidente?, o el mal uso del poder para gobernar a través de la corrupción. Son ejemplos que se destacan diariamente en los diarios y noticieros, y que son prueba de la crítica situación de grupos y comunidades que no tienen las garantías suficientes en su participación social porque son silenciados, los hacen ciegos o los desaparecen.

De igual manera, estos organismos reiteran en sus diversos estudios sobre crisis social, que la educación es uno de los medios, tal vez el más contundente, por el cual dichas diferencias llegan a ser dialogadas y llevadas a puntos de encuentro en los que la violencia y la indiferencia por el otro, pierden un peso importante en el desarrollo de dicha sociedad. El proyecto educativo mundial es presentado como la esperanza de encuentro con el otro, de entendimiento y reconocimiento de sus intereses y motivos de existir.

Esta idea no es nueva, ciertamente uno de los intereses de nuestros padres y abuelos es garantizarnos el acceso a la educación, porque dicho acceso nos transforma, nos cambia y de cierta manera nos convierte en un sujeto "evolucionado", civilizado y culturizado. Para la generación que nos entrega la cultura en el mundo, la educación es un proceso que humaniza, nos permite alcanzar ese estatus de lectura y transformación de las realidades y de esa forma llegar a ser alguien mejor.

Pero, esta educación de la que hablan los organismos que conocen el desarrollo de países del mundo, nuestros padres, abuelos y los ancianos sabios de nuestras sociedades "civilizadas" ¿tiene una dirección, punto de llegada o meta que permita al individuo reconocer que ha sido educado? ¿acaso la capacidad de aceptación de lo diferente es una muestra de que se ha llegado a ser educado? Y si hay algo diferente ¿que es lo igual? O mejor dicho ¿lo aceptado?.

Algunas personas por su situación cultural, económica y social se les dificulta acceder a espacios que les permiten obtener una educación completa, como la escuela. Solamente guardan a través de hábitos, costumbres y formas de trabajo una educación básica transmitida por sus padres en el hogar. Estas personas no han llegado a ser totalmente educadas pues quedaron en un proceso corto frente a lo que la sociedad de hoy exige como educación completa.

A pesar de esto, sería poco probable que todos ellos sean personas que no promuevan el respeto, la participación del otro, que no escuchen la voz ni mucho menos que lleguen a eliminarlos por pertenecer a formas diferentes de pensamiento. Para esto, basta con tomar el ejemplo de las comunidades indígenas que no tienen acceso a un sistema de educación "avanzada" pero que han desarrollado formas de relaciones sociales propias de admirar (no quiero decir con esto que las comunidades indígenas no tengan sistemas de educación avanzada, pues uno de los principales trabajos en el último siglo de la sociología y de las ciencias humanas, es demostrar que dichas comunidades tienen sistemas compejos educativos. Lo que quiero expresar, es que dichas formas educativas, por alguna razón han sido desechados de los modelos de los paises más desarrollados por considerarlos no civilizados).

Ahora pasemos a otro escenario, aquel que tiene como protagonista a quien tuvo la forma de acceder a una educación completa, civilizada que lo incluye en ciertos grupos que tienen la responsabilidad de la transformación y mejoramiento de la sociedad y la cultura. Estos sujetos, tampoco demuestran de manera general una preocupación por el reconocimiento del otro,  basta con citar los ejemplos de los primeros párrafos sobre crisis social para darse cuenta que varias problemáticas provienen de acciones y concepciones de estos sujetos "educados".

Por todo lo anterior, queda abierto el interrogante sobre la certeza de que la educación entre más avanzada permita el reconocimiento del otro y la convivencia. Pero es ¿culpa de la educación como tal? O exiten otros factores fuera de ella que inciden en la forma en que el sujeto acepta a los demás?.

La educación es considerada como el medio por el cual el sujeto se humaniza y por ende es capaz de vivir en sociedad. Esto porque pensar en ser humano necesariamente implica reconocer en la constitución de dicho ser una dimensión natural, que esta relacionada con su animalidad y una dimensión social.

No me detendré en el análisis de estas dos dimensiones, solo las menciono por su pertinencia para entender que es eso del ser humano. Y es que llegar a serlo en el marco de la educación inevitablemente nos empuja a reconocer que parte del ser educado es aceptar al otro.

Dejo la inquietud sobre si el problema de silenciar en este mundo a otros, provenga de no permitirle a la población el acceso a su educación, o si es la educación que se ha planteado de una manera equivocada respecto a sus fines, y en ese orden de ideas, tendríamos que revisar la pertinencia y coherencia de las políticas de los organismos internacionales y los estados que promueven la masificación de la educación tal cual existe.

Por último, y relacionando la  educación con la conformación de la escuela en un país como Colombia, es importante preguntarse si ¿la educación trasciende la escuela para reconocer al otro?, pues no basta con un libro de texto, un tablero y un marcador para enseñar y aprender la existencia de los demás. Ahora que se habla tanto de cobertura en las instituciones educativas del País, vale la pena cuestionarse si el acceso a la educación formal como lo es la escuela brinda el aprendizaje necesario para reconocer a otros y valorar o aceptar sus individualidades.

Jhonathan Ávila

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